Su matrimonio con el empresario Stéfanos Delta en 1895 supuso su liberación del ambiente familiar y al mismo tiempo su camino hacia el desarrollo intelectual y la madurez. De este matrimonio dio a luz tres hijas, Sofía, Virginia y Alexandra, a las que crió ejemplarmente.
Su talento literario congénito se puso de manifiesto ya desde su infancia. Su contribución a la literatura infantil fue determinante para la evolución del libro infantil, en una época en la que el género brillaba por su ausencia. Sus obras, inspiradas fundamentalmente en acontecimientos históricos nacionales, han criado a numerosas generaciones de niños griegos y siguen manteniendo su actualidad hasta nuestros días. Son imborrables para nuestra memoria infantil los "Cuento sin nombre", "El Tiempo de Bulgaroctónos", "Los Secretos del Pantano", "El mangas", y el favorito "Trelantonis", relato sobre su hermano, Antonis Benakis. Fue miembro de numerosas corporaciones y sociedades científicas, contribuyendo por todos los medios posibles a impulsar las letras y la cultura.
Se considera de gran importancia su contribución a la reunión de fuentes orales de la Historia contemporánea. Comenzando por el registro de las memorias de los combatientes por Macedonia, que constituyen hoy valiosas fuentes históricas, logró reunir testimonios y relatos orales de los acontecimientos más importantes, desde el punto de vista político y militar, de su época. Su sensibilidad con respecto a las cuestiones nacionales y su tradición familiar no la dejaron permanecer al margen de los momentos difíciles para el país. En 1918 tomó parte en dos misiones en Macedonia Oriental para ayudar a rehenes que regresaban de Bulgaria. La misma sensibilidad mostró durante la Catástrofe de Asia Menor y la guerra greco-italiana de 1940.
Su alma de patriota no pudo soportar la pesada atmósfera de la invasión alemana, y de ese modo tomó la gran decisión de poner fin a su vida en 1941, el día en que los alemanes entraban en Atenas. |